Iba a escribir explicando lo muy idiota que soy, y lo peor de todo es que lo parezco. Pero, ¿sabes qué? Ya me he aburrido. Supongo que uno de mis mayores defectos es que me aburro. De todo. Pero sobre todo de la gente. Me aburren, y me cansan, me estresan, me agobian, todo a la vez. Y las dejo de lado. Quizá muchas veces he dejado escapar grandes amistades, que se podrían haber convertido en algo eterno. Pero confío en mi criterio. En ese algo que no he elegido yo. A lo mejor dentro de un par de días me arrepiento de todo esto -y creéme si te digo que me odiaré con toda mi alma-, pero creo que ya. Que ha llegado el momento de que dejes de influir en mi estado de ánimo. Que quiero sonreír. Y quiero vivir. Y quiero que no me duela la cabeza. Y quiero respirar tranquila. Quiero todo eso que ya tenía, y que por alguna razón perdí; o dejé que se fuera.
Pero quiero recuperarlo, y lo quiero recuperar ya.
Y sé que me dolerá todo cuanto puede dolerme. Pero lo necesito. Lo necesito de verdad.
Oblígame a cumplir mi palabra. Porque soy asquerosamente débil.
Aún así, ha sido divertido.
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