Esto va por tí, persona que dijo quererme tanto. Seguramente nunca llegues a leer esto, o quizá sí. No lo sé, y supongo que tampoco me importa. Como tantas otras, me dejaste en la estacada. Y no es que me sorprenda demasido, porque esto ya lo he vivido. Conozco a la perfección la sensación de desazón, soledad, desesperación, en la que luchas por elegir qué hacer, donde las palabras se te traban y no entiendes cómo has llegado a ese punto.
Me hiciste creer que era mi culpa. Que si las cosas estaban así, era porque yo me lo había buscado; que todo era el resultado de mis acciones, y que debería haber pensado más lo que hacía. Y no hicieron falta palabras para que lo comprendiese.
Yo no soy alguien a quien puedas utilizar cuando te apetece, cuando te aburres, cuando no tienes a nadie más. Jamás te pedí un para siempre, ni te supliqué un de momento. Prefería que las cosas fluyesen como tuviesen que ser, pero odio que hayan terminado así.
Y sé que no soy yo, pero a veces me pregunto si has sido tú.
No te puedes llegar a imaginar nada de lo que he sentido, ni de lo que siento, y menos de lo que sentiré. No existen palabras suficientes para expresar el odio a no poder odiarte. Y supongo que prefiero mil veces el dolor de antes, que el de ahora.
Pero no estaré allí para siempre.
Ni siquiera podrás encontrarme ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario